¿Estamos ante al gran momento de RPA?

A medida que el mundo se enfrenta a desafíos sin precedentes con la pandemia del Corona Virus, las empresas están luchando para prevalecer, ya sea porque la demanda ha disminuido o porque tienen la demanda, pero no disponen del equipo humano para atender todos los pedidos. Lo que esta crisis ha dejado muy claro es que el eslabón más débil de la cadena de suministro, en general, son los seres humanos. 

Damos por hecho que la gran parte de la cadena de suministro ya está automatizada, y gran parte de ella depende del movimiento físico de las mercancías. Pero todavía quedan pasos de procesos que nos mantienen dentro de un bucle. Por ejemplo: teclear datos, tomar decisiones simples, comprobar registros, responder a consultas, etc. En tiempos «normales», todas estas actividades estarían en la lista de cualquiera de los procesos que podrían ser automatizados, usando la Automatización de Procesos Robóticos y tecnologías asociadas como la Inteligencia Artificial. Todos estos procesos todavía son potencialmente automatizables, pero ahora hay más dificultades para poder automatizarlos. 

El mayor hándicap es el tiempo. Muchas empresas han visto desaparecer la demanda de sus productos y servicios de la noche a la mañana, dejándolos con enormes costes y con pocos ingresos. Por consiguiente, reducir los costes ha sido la prioridad número uno. Pero, cuidado, se ha balanceado la reducción de costes para no destruir el negocio. RPA es, a priori, una solución óptima porque el trabajo puede seguir haciéndose con un menor coste y sin riesgo de enfermedad. De todos modos hemos de ser conscientes de que automatizar los procesos adecuadamente lleva un tiempo. No se trata simplemente de identificar un proceso y poner el mismo día un robot que reproduzca el trabajo. Hay todo tipo de excepciones de las que preocuparse, los matices de cómo diferentes personas pueden hacer el mismo proceso, las consideraciones de seguridad, la confidencialidad de los datos, etc. Y eso es después de haber instalado un nuevo software en sus servidores y haber establecido todos los permisos y derechos de acceso apropiados. 

El otro gran desafío para implementar la RPA durante la pandemia es estar físicamente presente. No hay nada mejor que disponer de consultor sentado al lado de la persona que lleva a cabo el proceso, haciendo las preguntas necesarias y viendo todos los matices para que pueda configurar el robot con garantías de éxito. 

De todos modos, esto tampoco garantiza que nada de esto pueda hacerse. Rahm Emanuel, asesor de Obama y reciente alcalde de Chicago dijo una vez: «Nunca dejes que una crisis grave se desperdicie. Y lo que quiero decir con eso es que es una oportunidad para hacer cosas que crees que no podías hacer antes». Así que, tal vez este es el momento de empezar a pensar y hacer las cosas de manera un poco diferente. Con la mentalidad y el enfoque correcto, todavía es posible implementar RPA de forma rápida y segura. Es necesario que haya un enfoque conjunto y una estrecha colaboración entre todos los involucrados, pero se puede hacer. Se pueden reducir los costes, retener el conocimiento y mantener los servicios en funcionamiento. 

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